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Barranca

Barranca

Hogar Montserrat
Barrio LA GUARIA
Barranca - Puntarenas - Costa Rica

Tel.: 00-506-663 1330
Fax: 00-506-663 1876

En el año 72 iniciamos la actividad en este centro, a 97 kms de la capital San José y muy próximo a las preciosas playas de Puntarenas a tan solo 10 minutos del Océano Pacífico.

El Hogar Monserrat fue fundado por Fray Casiano hace muchos años con el objetivo de brindar una oportunidad a niños y niñas desamparados, dándoles un verdadero espacio donde vivir al que llamamos hogar, nombre que nos gusta más que el de internado.

Fray Casiano de Madrid capuchino lego de origen catalán, encargado de la parroquia de Puntarenas, se dedicó a los niños y jóvenes reclutando setenta, bajo el título de Cristo Obrero, la orden capuchina abandona la misión pero dispusieron que él continuara, al morir Fray Casiano la obra estaba desapareciendo y fue cuando pidieron a las hermanas de la Caridad de Santa Ana su presencia.

Las hermanas llegan el día 15 de abril de 1972, dedicándose a los niños, atendiendo a sus necesidades corporales como son la salud, alimentación, vestido, haciendo de verdaderas madres, dándoles amor y comprensión.

Enviaron a la escuela del Carmen a los niños que tenían edad para realizar estudios primarios y así ellos aprendieran a relacionarse con los demás niños de la comunidad.

El edificio por su mal estado fue declarado inhabitable, siendo necesario reducir el número de niños y trasladarlos el 22 de diciembre de 1975 a la vieja casa que había sido noviciado de los Hermanos Terciarios de Cristo Obrero en San Ramón de Alajuela.

La población los recibió con mucho cariño, rodeándoles con toda clase de ayuda. Continuaron sus estudios en la escuela Jorge Washington y en la escuela de enseñanza especial, ayudándoles las hermanas en el Hogar a realizar sus tareas.

Se aprovecharon todos los medios posibles para crear en ellos el hábito de trabajo, algunos jóvenes realizaron cursos teóricos y prácticas en el Centro Regional de Aprendizaje de Naranjo, entre ellos horticultura, avicultura, construcción y electricidad, bajo el sistema de becas, viviendo en hogares sustitutos de esa localidad.

En el aspecto religioso se trató de sembrar la semilla de la fe, mediante la reflexión de la Palabra de Dios, preparándolos para la primera comunión y confirma. En su formación moral y religiosa las hermanas fueron ayudadas por los padres carmelitas y sus novicios, quienes les proporcionaron una atención muy cercana.

Constantemente eran visitados por estudiantes, grupos juveniles que organizaban actividades recreativas, culturales y deportivas.

Los niños vivían felices en San Ramón pero las condiciones físicas de la casa obligaron a la junta directiva a pensar en nuevas Instalaciones.

Para ese fin se organizó a nivel nacional una campaña de divulgación consiguiendo que el gobierno de Don Rodrigo Carazo donara un terreno de 10 hectáreas a la entrada de la Guaria de San Miguel de Barranca, colocando la primera piedra el 14 de octubre de1979. Con la ayuda de agrupaciones, estudiantes particulares se logra recaudar fondos para este hermoso proyecto.

Cuando la primera etapa de construcción estuvo concluida el 21de febrero de 1982, se trasladó la población a las modernas Instalaciones, iniciando una nueva organización, buscando una adecuada formación intelectual, moral y religiosa.

La comunidad del Hogar Montserrat está formada por siete hermanas que viven directamente con los niños y 4 señoras que son las que atienden las casas de lo niños, un chofer, una persona encargada del mantenimiento, Psicóloga y trabajadora social.

La persona responsable de este proyecto será la Hna Patricia Mora Granados, superiora y directora de dicho centro, ésta habita en la dirección antes mencionada.

En este hogar de acogida viven 32 niños distribuídos en 4 casas, de manera que en cada una de ellas hay 8 muchachos ( aquí no hay niñas), una hermana y una trabajadora. Son hombrecitos que, a pesar de tener entre 4 y 13 años (el más pequeño y el más mayor), ya han quedado marcados por situaciones difíciles: a unos los encontró la policía pidiendo en las calles, otros vivían con unos padres drogadictos, otros han sido objeto de abuso… Cada uno lleva consigo una amarga historia, incluso se da el caso de estar todos los hermanos viviendo en el hogar.

Las hermanas intentan dar a los niños que llegan a ellas la infancia que aún no conocen. Van a la escuela por la mañana o por la tarde (según el turno que les toque), hacen las tareas de la casa organizándose por turnos (los más mayores incluso cocinan), estudian, acuden a sus revisiones periódicas con los médicos, tienen un equipo de fútbol, hacen excursiones, celebran sus cumpleaños con fiestas… todo bajo el atento cuidado de las hermanas de la comunidad, y en particular de la hermana que está a cargo de cada casa, que se convierte en la madre de 8 muchachos. Entre todos consiguen formar una gran familia.

El cariño y la cercanía que muestran estos niños sorprende cuando se conoce su pasado: se preocupan unos de otros, comparten lo que tienen, acogen al que los visita…son encantadores. Pero alguna vez sus terribles experiencias afloran en forma de agresividad.

A pesar de todo, la vida en el Hogar Monserrat transcurre feliz.

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