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Miag-ao - Iloilo

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Miag-ao - Iloilo - Filipinas

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En los arrabales de la capital, es donde se encuentran los niños más necesitados de nuestra ayuda, pero tampoco faltan en las calles de la ciudad.

Sólo con ver su figura, y sobre todo, la expresión de su rostro, se descubren las carencias o afecciones físicas y morales que están apagando su vida.

1º. El desafecto en algunos, que tienen que andar deambulando de calle en calle o de hogar en hogar, por falta de familia o ambiente favorable para vivir y crecer en ella, porque:

Las familias son pobres, frecuentemente en paro y cuando se ocupan en algo, suelen ser tareas duras y mal remuneradas. Los que trabajan arrendados en el campo, reciben su gratificación con una muy mermada parte del producto conseguido con su esfuerzo, pero no tienen ni una moneda para las necesidades más básicas de la vida humana normal. Algunos se dedican a recoger las basuras, botellas, latas, etc, por las casas, y cuando ya han reunido una cantidad aceptable se trasladan, con las materias válidas para el reciclaje, hasta la capital donde la venden en pequeñas factorías, que tampoco pagan bien. Otros son pescadores, en lo que les ayudan los hijos adolescentes, pero carecen de lancha propia, tienen que pagar el alquiler, y si la pesca no se da bien, ese día terminan endeudados. Muchas mujeres están trabajando como lavanderas (a mano) en algunas casas o de los estudientes que estudian en las universidades en este lugar y son de otros pueblos.

En general, son familias numerosas, en las que, irresponsablemente, se engendran muchos hijos a los que luego no se les puede dar ni el alimento ni la formación debida.

Y, el mayor mal es que son habitualmente familias rotas: el padre alcohólico o con otros vicios, acaba abandonando el hogar; también es frecuente el divorcio de común acuerdo o forzado, con las tremendas consecuencias para la madre que tiene que sacar adelante la familia y trabajar largas horas fuera de casa de la mañana a la noche. Lo mismo sucede con las viudas o viudos. Los niños quedan solos, normalmente en la calles, buena escuela de pillaje.

2º. La anemia y tuberculosis, consecuencia del hambre que padecen, por la falta, la escasez o la inadecuada alimentación.

Como los salarios son pequeños, y muchos los comensales, la madre tiene que hacer milagros: el paquete de arroz del que disponía para la semana va disminuyendo; pues bien, con abundante caldo y un poco de verdura lo estirará hasta el sábado; todos han comido, pero el resultado nutritivo no es igual. Y muchas veces se comen root crops o verduras cultivos en vez de arroz.

Son raras las familias pobres que pueden realizar tres comidas al día, ni siquiera una o dos bien equilibradas. El desayuno puede ser un poco de café, si lo tienen, pero luego, el organismo delata.

3º. El analfabetismo, la ignorancia. La cultura del hogar es muy baja y los muchachos carecen de medios para acudir a la escuela. El Estado les facilita los libros, pero el resto del material y vestuario tiene que proporcionarlo la familia: uniforme, calzado, cuaderno, matrícula, etc. Y el niño prefiere no asistir, si le faltan útiles necesarios o tiene que presentarse con chinelas cuando las normas exigen llevar zapatos.

A los niños filipinos les gusta ir limpios, pero si sólo poseen un uniforme, la limpieza será a costa del sacrificio de su madre para lavarlos por la noche. Si es día lluvioso, la ropa no llegará a secarse a tiempo.

El ser familia numerosa, sólo permite que vaya a clase alguno de los hijos. La escolaridad comienza en el kinder, pero no hay suficientes escuelas del gobierno para cubrir la necesidad y se suplen con clases de pago a las que acuden sólo los pudientes. Por ello, algunos niños, cuando logran acudir a la elemental no conocen ni los rudimentos de la lectura, escritura y cálculo, con la imposibilidad de alcanzar el nivel de curso.

En todas las escuelas hay algunos ordenadores para irse entrenando en la informática, pero los pobres no se sienten estimulados a su uso porque saben que, podrán tener problema con los gastos para los materiales que necesitan para el curso.

Todo ello influye en su falta de motivación y atención al estudio. Pocos acceden al bachillerato. Además, hay que dar paso a otros hermanos que es siguen, y empezar ellos a trabajar.

4º. Explotación para el trabajo. A los 13 ó 14 años, el chico irá con sus padres a las faenas del campo. La niña se preocupará de las labores de hogar en alguna casa, o en la suya propia, a los que se añade el cuidado de los hermanos pequeños.

A veces, antes de esa edad, niños y niñas son acogidos a vivir en otra familia que los alimenta y manda a la escuela, pero se tienen que ocupar de la limpieza y recados de la casa y no les queda tiempo para estudiar.

Todos los niños van creciendo sin disfrutar de la niñez, sin jugar, sin poder participar en deportes, en competiciones, en excursiones culturales que alegran y educan. La mayoría no conocen nada la capital, no saben lo que es un edificio de elevados pisos, los grandes comercios, etc.

Los abuelos suelen llevarse a la niña mayorcita para que viva con ellos. Allí no le falta comida y cariño, pero si la abuela muere, la muchacha, como ha estado carente del cariño de sus padres y hermanos, no sabe ya donde ir.

Hna. Mayra Lanceta

Galería fotográfica de Miag-ao - Iloilo

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