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Kumdiawa-Kumgi

Kumdiawa-Kumgi

Srs of Charity of St. Anne
P.O. Box 848, KUNDIAWA
SIMBU PROVINCE - Papúa N. Guinea

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De la veintena de provincias en que se divide el país la de Simbu se encuentra en las montañas. En lengua local, Simbu significa apreciación, regalo con tu visita. Sus habitantes saben hacer crecer las plantaciones en cualquier sitio, de hecho, aquí se produce la tercera parte del café del país.

Los nativos de Simbu se establecen en las tierras organizando sus casas con palos y trenzas de cortezas de arbustos. No buscan una morada fija ya que temen las luchas tribales y que su hogar y plantación acabe incendiado. Así, no poseen grandes recursos ni conocimientos y caen fácilmente en problemas con la ley. Son habituales las trifulcas por racismo.

Son individuos orgullosos, anclados en su cultura y tradiciones así es fácil comprender el “Sanguma” o rito espiritual por el que se establece la justicia en la zona. Cuando alguien es asesinado se recurre al rito de la mano del “Bamboo-man”. Este es un brujo encargado de localizar al culpable. En el momento de la presentación de condolencias a la familia el hechicero recorre la zona con su bambú. Este, actúa como un zahorí con el agua, si bien, ahora se localiza al culpable de asesinato. El bambú golpeará al supuesto culpable y este será ajusticiado por el pueblo y enterrado junto a su víctima.

El Sanguma es una fórmula de justicia espiritual en las tierras altas de Papúa para resolver cualquier tipo de afrenta.

Tradición y ritos que pueden dar paso a un sinsentido de venganzas, pagos para librarse de alguien molesto y lo peor: miedo, respeto y engrandecimiento del mito.

Los misioneros de la DWM “Divine Word Missionaries” fueron los primeros en adentrarse en las tierras altas de PNG. A estos siguieron otros alentados por la necesidad de formar a los jóvenes y darles una capacitación profesional con la que defender sus derechos, alimentar a sus familias y crear un espacio más próspero.

Así, llegaron los Salesianos a Kumgi en 1.986 y crearon una escuela de formación profesional con cuatro especializaciones: mecánica, carpintería, electricidad y dominio de herramientas de precisión.

En el año 2.000 se crea una nueva especialización en la escuela. En este caso será para mujeres a quienes se desea capacitar en el mundo de la administración y cubrir una demanda creciente para este tipo de puestos en el país. Las nuevas administrativas serán formadas y dirigidas por las Hermanas de Santa Ana.

Las Anas han llegado a Kumgi el 21 de abril de 1.999. Esta expansión proviene de Filipinas, de la Delegación de San Francisco Javier. Son tres Hermanas, dos participarán en la escuela de formación profesional y la tercera será la secretaria del obispo. Más adelante una Hermana más vendrá para trabajar en esta misión.

La actividad comienza con fuerza, aunque muchos logros se desvanecen porque las chicas tienen que venir de lejos para poder realizar sus estudios. Las Hermanas construyen un internado con capacidad para 50 chicas. Ellas vienen de 9 provincias, cada una con sus costumbres, con sus miedos e ilusiones pero colaboran en las tareas del centro.

Por las mañanas las clases. Es un sueño ver una clase de informática en estas zonas en las que a tan solo 200 metros otras jóvenes venden sus pocas pertenencias junto al camino de Kundiawa, dos o tres patatas, unas hortalizas y por supuesto 10 ó 12 nueces de betel.

Hacia las 5 cada una prepara su cena. Comen “MuMu” unos cocidos a base de verduras, patata dulce y arroz. La gente pobre come solo una vez al día. Ellas cocinan los alimentos que han conseguido de la huerta. Las Hermanas les enseñan lo que no está escrito, mucho más allá de los libros. Serán mujeres en un mundo dominado por hombres, espíritus, maleficios, hechiceros, alcohólicos y ladrones, pero serán mujeres formadas y dentro de ellas estará despierto todo un elenco de valores gracias al que podrán ser y hacer una vida más digna.

La Hermana Leena John dirige la escuela. En total son más de 300 alumnos. Todos la respetan. En la Asamblea, o ceremonia que a diario se realiza antes de cada jornada, se reza con honda espiritualidad, se canta el himno del país y se expone el mensaje del día. No se oye un alma. Al finalizar ella me confesó: “Se que no podemos cambiar Papúa, hará falta mucho tiempo para que esto cambie. Estas chicas cuando salen de aquí y encuentran trabajo, un día de repente nos visitan y cuentan su vida a las otras. Algo está cambiando, ¿no te parece?”.

La Hermana Mary enseña inglés, relaciones humanas y normas de higiene y salud. Nos cuenta que da a las chicas sobre todo disciplina. “No solo lo académico tiene valor. En su vida las letras tienen mucho sentido pero es importante inculcar en ellas que si quieren pueden. Al principio son inseguras, con el tiempo les enseñamos el valor de sus propias decisiones”.

La Hermana Kanti se ocupa del internado y vive con las chicas. Dice que ahora está feliz. “Estas chicas están lejos de los riesgos de la calle: violaciones, drogas, alcohol… es habitual la separación de sus padres y eso no ayuda, al contrario, las empuja a desperdiciar su vida. Aquí tienen un futuro”.

La vida es simple y sencilla en Simbu.

Galería fotográfica de Kumdiawa-Kumgi

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