Testimonios > En colaboración con >

Los Ojos del Alma

Fundación Juan Bonal Los Ojos del Alma

Los Ojos del Alma

Autor: Adaptación de Julian Martín Martín (Mary Carmen)
Fecha: 31/05/2007

Buscando una mujer... Aquellos ojos marcaban la profundidad de una vida. Sus iris destellaban rasgos de esperanza mientras que el corazón palpitaba lo que su alma anhelaba. En un extremo del mundo vivía esta mujer de bello rostro llamada a sufrir y a ser ignorada, su nombre...
Sí, aquellos profundos ojos verdes eran de una joven refugiada afgana del campamento de refugiados de Nasir Bagh en Peshawar (Pakistán). Apareció en la portada de Nacional Geographic en junio de 1985. Los ojos de la chica dieron la vuelta al mundo en la que fue la portada más sonada de National Geographic.

Durante 17 años ha sido un enigma. ¿Cómo se llamaba?. ¿Habrá sobrevivido?. El pasado mes de enero el fotógrafo Steven MC Curry, autor de la foto, se unió a la plantilla de Nacional Geographic televisión & Film para buscarla. Averiguar qué había sido de la chica, de la que no conocía ni su nombre y mostrar su fotografía por todo el campamento de refugiados de Pakistán donde el fotógrafo la había encontrado siendo una niña en diciembre de 1984.


Finalmente y después de algunas pistas falsas, un hombre, que también había vivido en el campamento cuando era niño, la reconoció.


¡SÍ, ESTABA VIVA!


Dijo que había abandonado el campamento algunos años antes y estaba viviendo ahora en la montañosa región de Tora Bora en Afganistán. Se ofreció a encontrarla y tres días después, él y un amigo, la trajeron de regreso al campamento.


“Era tan impactante como la joven niña que fotografié hace 17 años”, dice Steve Mc Curry. Ahora, como entonces, Sharbat Gula ofrece al mundo esos inflexibles e inolvidables ojos.


Hasta que no se le enseñó el número de junio de 1985, no tenía ni idea de que su imagen había sido vista por millones de personas. Mucha gente le había dicho a Mc Curry que solamente su cara les inspiraba ayudar a los refugiados.


Finalmente, tras la autentificación del iris e investigaciones del FBI, se llega a la conclusión que se trata de la misma persona. Autorizado a volver a fotografiarla , las nuevas imágenes de Sharbat muestran el deterioro causado por el paso del tiempo debidas a la marginación propia de su sexo y las penalidades de ser una refugiada.


Allí la extraordinaria historia de esta mujer Sharbat Gula empezó a ser contada: El centro de la vida de Sharbat Gula es su marido Ramat Gul y sus hijas. Recuerda el día de su boda, cuando apenas tenía 16 años como, posiblemente, el único día feliz de toda su vida, contó su hermano mayor al equipo de Nacional Geographic.


Se convirtió en huérfana y en refugiada de guerra alrededor de los 6 años. Los bombardeos soviéticos mataron a sus padres, y su abuela la condujo a ella y a su hermano y hermanas a pie, en invierno, a Pakistan, donde vivieron en varios campamentos. Tiene 3 hijas de 1, 3 y 13 años, una cuarta murió en la infancia. Sharbat espera que sus hijas tengan la educación que ella nunca fue capaz de completar.


Shabart Gula no conoce exactamente su edad, pero posiblemente tiene alrededor de 30 años. A mediados de los 90, durante una tregua en la lucha que había golpeado a Afganistán durante la mayor parte de su vida, ella retorno a su pueblo. Los suyos habían tenido una precaria existencia.


Ella no había sido fotografiada desde que Steve Mc Curry hiciera su fotografía en 1984 y solo estuvo de acuerdo a ser fotografiada otra vez (y aparecer sin velo, sin burka) cuando su marido le diera permiso. Ella es una mujer privada, inquieta ante la mirada de extraños. Una devota musulmana que atribuye su supervivencia a la “voluntad de Dios”.


Y la historia de aquellos ojos que enamoraron, de aquellos ojos que llamaron a la solidaridad, de aquellos ojos que lloraron y se hincharon por el hambre y el frío, hoy siguen viviendo en millones de mujeres, cuyos derechos son pisoteados por la voz del hombre, el mando del poder o el rezo de la oración.


“Los Ojos del Alma” ha querido ser un pequeño homenaje a tantas mujeres que, en cualquier parte del mundo, sufren en silencio, callan el dolor y cambian la vida. Unos ojos de mujer pueden reflejar lo que su alma siente. Dalo a conocer y entre todos haremos posible que los derechos de la mujer se reconozcan.

Esta web utiliza cookies para obtener datos estadísticos de la navegación de sus usuarios. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Más información Aceptar